No sé cuándo llega el día de escribir, pero llega.
Cumplí 28 años y empecé a perder cosas.
Faltan pocos meses para cumplir los 29 y, no se cómo,
pero siento que empiezo a ganarlas.
Aunque nunca me haya ido todo peor,
aunque nunca haya tenido tan mala suerte,
es la primera vez en años
que vuelvo a sentirme yo misma,
sentir
que nada me atormenta.
El amor no tiene por qué tener sentido.
La vida sigue, y no sirve de nada planearla.
Ahora lo entiendo
y tengo paz.
El día que aceptas quién eres y qué quieres, te liberas de la culpa.
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