jueves, 27 de febrero de 2014

Thought of you

"Thought of you", de Ryan Woodwart. La canción, "world spins madly on" de The Weepies.


Un vídeo que se le ocurrió en un avión, escuchándola en el ipod. Dice que pretende que digamos "dios, ese es (quien sea)." Yo creo que lo consigue.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Mmmmm si, hola, probando, probando....

Tenía muchas ganas de escribir esto, y merecía la pena resucitar el cutreblog. 

Lo mejor de El principito es que te lo lees dos veces, y no se parecen en nada. La primera, de pequeño, y te crees que de verdad existen esos pequeños planetas, y que un niño de verdad se enamora de una rosa. La de la rosa siempre ha sido mi parte favorita. 
La segunda, ya de mayor, que lo entiendes de verdad. O no, a saber...

Y me confió aún: 
"No supe comprender nada entonces. Debí haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras. Me perfumaba y me iluminaba. ¡No debí haber huido jamás! Debí haber adivinado su ternura, detrás de sus pobres astucias. ¡Las flores son tan contradictorias! Pero yo era demasiado joven para saber amarla". 

Y cuando regó por última vez la flor, y se dispuso a ponerla al abrigo de su globo, descubrió que tenía deseos de llorar. 
-Adiós- dijo a la flor. 
Pero la flor no le contestó. 
-Adiós- repitió. 
La flor tosió. Pero no por el resfriado. 
-He sido tonta- le dijo por fin- Te pido perdón. Procura ser feliz. 
Quedo sorprendido por la ausencia de reproches. Permaneció allí, desconcertado, con el globo en la mano. No comprendía esa calma mansedumbre.
-Pero, sí, te quiero- le dijo la flor-. No has sabido nada, por mi culpa. No tiene importancia. Pero has sido tan tonto como yo. Procura ser feliz. Deja el globo en paz. No lo quiero más. 
-Pero el viento...
-No estoy tan resfriada como para...El aire fresco de la noche me hará bien. Soy una flor. 
-Pero los animales...
-Es preciso que soporte dos o tres orugas si quiero conocer a las mariposas. ¡Parece que es tan hermoso! Si no, ¿quién habrá de visitarme? Tú estarás lejos. En cuanto a los animales grandes, no les temo. Tengo mis garras. 
Y mostró ingenuamente sus cuatro espinas. Después agregó: 
-No te detengas más, es molesto. Has decidido partir. Vete. 
Pues no quería que la viese llorar. Era una flor tan orgullosa...


......

Pero sucedió que el principito, habiendo caminado largo tiempo a través de arenas, de rocas y de nieves, descubrió al fin una ruta. Y todas las rutas van hacia la morada de los hombres. 
-Buenos días- dijo. 
Era un jardín florido de rosas. 
-Buenos días- dijeron las rosas. 
El principito las miró. Todas se parecían a su flor. 
-¿Quienes sois? -les preguntó, estupefacto. 
-Somos rosas- dijeron las rosas.
-¡Ah!- dijo el principito. 
Y se sintió muy desdichado. Su flor le había contado que era la única de su especie en el universo. Y he aquí que había cinco mil, todas semejantes, en un solo jardín.
"Se sentiría vejada si viera esto, se dijo: tosería enormemente y aparentaría morir para escapar al ridículo. Y yo tendría que aparentar cuidarla, pues, si no, para humillarme a mí también se dejaría verdaderamente morir..."
Luego, se dijo aún: "Me creía rico con una flor única y no poseo más que una rosa ordinaria. La rosa y mis tres volcanes que me llegan a la rodilla, uno de los cuales quizá está apagado para siempre. Realmente no soy un gran príncipe..." Y tendido sobre la hierba, lloró. 

......


El principito se fue a ver nuevamente a las rosas:
-No sois en absoluto parecidas a mi rosa; no sois nada aún- les dijo-. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie; Sois como era mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Y las rosas se sintieron bien molestas.
Sois bellas, pero estáis vacías- les dijo todavía-. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa a quien he regado. Puesto que es ella la rosa a quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa a quien abrigué con el biombo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a quien escuché quejarse, o alabarse, o aun, algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa.